
En la pintoresca Finca San Gerónimo, ubicada en las cercanías de Chontal parroquia García Moreno, se está llevando a cabo una innovadora producción de repelente orgánico y aceite de Hierbaluisa, liderada por Darwin Mina. A pesar de llevar más de dos años en la producción, Mina enfrenta retos significativos para establecer un mercado sólido, a pesar de sus esfuerzos por promocionarse en los mercados locales y reconocidos.
La producción de estos productos naturales se basa en un proceso meticuloso. Se utilizan 18 kilos de hierbaluisa o citronela, que se colocan en una olla tipo tamalera con 20 litros de agua. Después de llevar la mezcla a ebullición, lo cual toma aproximadamente 40 minutos, comienza la separación del aceite a una temperatura de 60 grados. Este proceso de destilación dura alrededor de 4 horas, al final del cual se obtiene una mezcla de aceite y agua.

El agua, más pesada, se queda abajo mientras el aceite flota en la parte superior. Este proceso genera agua hidro latada, que es separada del aceite. Posteriormente, se mezcla alcohol, glicerina y el agua hidro latada para producir el repelente llamado CITRON.
El aceite puro, que también es producto de este proceso, tiene propiedades medicinales y se utiliza para tratar la gastritis y la migraña. La responsable de esta investigación es la doctora Cumandá Játiva, quien ha asegurado que ambos productos cuentan con certificado sanitario.

A pesar de los desafíos, Darwin Mina sigue comprometido con su visión de ofrecer productos naturales y efectivos. Con el respaldo de certificaciones sanitarias y un enfoque en métodos orgánicos, la esperanza es que estos productos encuentren el lugar que merecen en el mercado local y más allá.
La dedicación de Darwin Mina y la doctora Cumandá Játiva en la Finca San Gerónimo destaca la importancia de la innovación en la producción orgánica. Aunque los desafíos del mercado son reales, su compromiso con la calidad y la sostenibilidad es un ejemplo inspirador para otros productores locales.
