
Once militares ecuatorianos fueron asesinados la madrugada del viernes 9 de mayo de 2025 durante una emboscada en el sector de Alto Punino, provincia de Orellana, mientras participaban en una operación contra la minería ilegal. El ataque fue ejecutado con explosivos, granadas y armas de fuego por parte del grupo irregular «Comandos de la Frontera», según informó el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Entre las víctimas se encuentran dos militares oriundos de la provincia de Imbabura: el cabo segundo Diego Lomas, de la parroquia San Roque, cantón Antonio Ante, y el teniente Jorge Alexander Andrade Bastidas, natural de la ciudad de Ibarra. Ambos formaban parte de la Brigada de Selva 19 Napo y perdieron la vida en el cumplimiento de su deber.
El ataque también dejó un militar herido y un presunto integrante del grupo armado ilegal fallecido. Los cuerpos de los uniformados fueron trasladados al Centro Forense de Lago Agrio para los procedimientos de identificación y autopsia.
El Ministerio de Defensa expresó sus condolencias a las familias de los militares caídos y ratificó su compromiso con la lucha contra la violencia y la criminalidad en el país. La Fiscalía General del Estado ha iniciado una investigación para esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades.
Este ataque ocurre en el marco del estado de excepción y el conflicto armado interno declarado por el Gobierno Nacional, que ha intensificado las operaciones militares en zonas afectadas por grupos armados y actividades ilegales, como la minería no autorizada en la región amazónica.
