
La situación en el cantón Otavalo se ha tornado crítica y tensa tras 20 días de paro convocado por organizaciones indígenas de la provincia de Imbabura, que mantienen el cierre total de las principales vías de acceso y protestas en zonas urbanas y rurales.
Durante las últimas horas se han registrado enfrentamientos e incidentes entre manifestantes y ciudadanos, en medio de denuncias por intimidaciones y agresiones físicas. En videos difundidos a través de redes sociales, se observa a grupos de manifestantes que, portando palos con puntas metálicas, exigen el cierre de negocios en el centro urbano y amenazan a quienes intentan abrir sus locales o circular con vehículos particulares.
Comerciantes del sector denunciaron que algunos de sus colegas fueron golpeados o forzados a cerrar sus negocios, mientras el clima de temor y tensión se extiende por toda la ciudad. “No nos dejan trabajar, ni salir a comprar alimentos. Estamos viviendo con miedo”, relató una comerciante.

La situación se agrava por la escasez de productos de primera necesidad, combustibles y gas doméstico. En el caso del gas, se han reportado irregularidades en la distribución, ya que los pocos camiones que logran ingresar al cantón lo hacen con autorización de las comunidades movilizadas, condicionando la venta de cilindros únicamente a quienes participan en las protestas o a precios superiores al valor oficial.
Los servicios municipales también se han visto afectados. La recolección de basura presenta retrasos en varios barrios debido a los bloqueos y la falta de acceso a los botaderos.
Ante este escenario, la alcaldesa de Otavalo, Anabel Hermosa Acosta, junto con el Concejo Municipal, solicitó formalmente a la Gobernadora de Imbabura que se adopten acciones efectivas para restablecer el diálogo y encontrar una salida pacífica al conflicto.
“Otavalo necesita paz, diálogo y respeto. La población no puede seguir viviendo bajo la presión y el miedo”, expresó Hermosa en un pronunciamiento oficial.
Mientras tanto, las vías que conectan Otavalo con Ibarra y con el límite provincial de Pichincha permanecen totalmente cerradas, impidiendo el tránsito de personas, alimentos y medicinas.
Los habitantes del cantón califican la situación como “desesperada”, y piden la intervención de las autoridades nacionales y provinciales para garantizar la seguridad ciudadana, el abastecimiento de productos y la libre movilidad, en medio de uno de los paros más prolongados de los últimos años en Imbabura.

