
Lo que debía ser una oportunidad para vivir en paz terminó en tragedia. Rosa Elena P. C., quien se mudó de Esmeraldas a Ibarra huyendo de la violencia, denunció la muerte su hijo, Jandris Steven G. P., un estudiante de 12 años que falleció días después de sufrir un grave accidente dentro de una institución educativa de la capital imbabureña. La denuncia fue presentada el jueves 4 de diciembre de 2025 en la Fiscalía de Esmeraldas, luego de que, según afirma la madre, no le permitieran ingresarla en la Fiscalía de Imbabura.
Rosa Elena relató que en Imbabura le recomendaron primero presentar un escrito ante el Distrito Educativo local. Cumplió con el trámite, pero asegura que no obtuvo respuesta. Con el dolor aún marcado en el rostro, decidió acudir a Esmeraldas para denunciar el caso y exigir que se investigue la muerte de su hijo.
El hecho se registró el 25 de noviembre, alrededor de las 11:30. Ese día, la madre recibió una llamada de la Unidad Educativa Cristóbal de Troya, donde estudiaba Jandris junto a su hermano menor. Le informaron que el niño había sufrido un accidente durante las actividades escolares, y más tarde supo que un arco de indor fútbol habría caído sobre su abdomen.
El menor fue trasladado al Hospital de Ibarra, donde los médicos diagnosticaron una hemorragia interna que requería una intervención urgente. Durante la cirugía, que se extendió por cuatro horas, los especialistas determinaron daños severos en el hígado, estómago y páncreas. Debido a su delicado estado, recomendaron su traslado al Hospital de Niños Baca Ortiz, en Quito, donde fue intervenido nuevamente. Pese a los esfuerzos médicos, el niño falleció.
El caso llegó a conocimiento del defensor público de Esmeraldas, David Gruezo, quien se comprometió a dar seguimiento para garantizar el debido proceso e informó que notificará también a la Defensoría de Imbabura para que se impulse una investigación. Entre lágrimas, Rosa Elena clama por respuestas: “Solo pido justicia. Yo envié a mi hijo sano a la escuela y me lo devuelven muerto”.
La madre también asegura que, hasta el momento, no ha recibido una explicación oficial por parte de la institución educativa, ni una muestra de condolencia por la muerte de su hijo. Incluso menciona que ninguna autoridad del plantel asistió al velorio, lo que incrementa su sensación de desamparo y la urgencia de que el caso sea esclarecido.

