
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana confirmó este jueves el fallecimiento de Monseñor Antonio Arregui Yarza, quien se desempeñó como Obispo de Ibarra entre 1995 y 2003, antes de ser designado Arzobispo de Guayaquil y presidente del episcopado nacional. Su partida marca el adiós a una de las voces más influyentes del catolicismo ecuatoriano en las últimas décadas.
Nacido en Oñate, España, en 1939, Monseñor Arregui dedicó gran parte de su vida al servicio pastoral en Ecuador, país que adoptó como suyo. Fue miembro de la prelatura del Opus Dei, doctor en Derecho Canónico y formador de varias generaciones de sacerdotes.
Su labor como Obispo de la Diócesis de Ibarra dejó una huella profunda en la provincia de Imbabura. Promovió la renovación pastoral, el fortalecimiento del seminario mayor y una Iglesia cercana a las comunidades rurales y urbanas. Además, durante este período, ejerció como vicepresidente de la Conferencia Episcopal, impulsando líneas pastorales centradas en la justicia social y la formación laical.
En 2001, también asumió temporalmente la administración apostólica de la Diócesis de Tulcán, mostrando su compromiso con el fortalecimiento de las estructuras eclesiales del norte del país.
En 2003, fue nombrado Arzobispo de Guayaquil, donde lideró por más de una década una de las jurisdicciones eclesiásticas más grandes del Ecuador. Presidió la Conferencia Episcopal entre 2005 y 2011, participando activamente en debates públicos sobre valores, educación y el rol de la Iglesia en la sociedad.
Arregui también destacó como comunicador católico, siendo director de Radio Católica Nacional y un promotor constante del diálogo interinstitucional. Su visión integradora y su formación jurídica lo convirtieron en una figura consultada en temas de ética, familia y derecho canónico.
Tras su retiro en 2015, continuó como Arzobispo emérito de Guayaquil y colaboró en actividades académicas y pastorales. La Iglesia ecuatoriana lo despide como un pastor entregado, formador incansable y articulador de consensos en momentos clave de la vida nacional.
Sus restos serán velados en la Catedral Metropolitana de Quito y posteriormente trasladados a Guayaquil, donde recibirá sepultura.
Con la partida de Monseñor Arregui, la Diócesis de Ibarra despide a un líder espiritual que acompañó con firmeza y cercanía a su pueblo.

