
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, datos institucionales y estudios académicos muestran la dimensión de esta problemática en Ecuador y particularmente en Imbabura, donde los registros disponibles advierten sobre la necesidad de fortalecer la prevención y la atención en salud mental.
De acuerdo con información atribuida a la Dirección Nacional de Investigación de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased), durante 2024 se registraron 35 suicidios en Imbabura. Registros difundidos previamente por instituciones provinciales también han situado en más de un centenar las muertes por esta causa acumuladas desde 2020.
Las cifras del ECU 911 aportan otro indicador. Entre el 1 de enero y el 7 de septiembre de 2025, el sistema coordinó en Ecuador 989 emergencias vinculadas con conducta suicida, de las cuales 724 correspondieron a intentos autolíticos y 265 a suicidios. En Imbabura se contabilizaron 17 emergencias relacionadas con suicidios durante ese periodo.
Estas estadísticas corresponden a emergencias atendidas por el ECU 911 y no equivalen necesariamente al número definitivo de defunciones registrado por organismos como el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Más de 14.000 atenciones de salud mental en Imbabura
La problemática también se refleja en la demanda de servicios de salud. Datos de la Coordinación Zonal 1 de Salud, difundidos en 2024, señalaron que entre enero y septiembre de ese año se realizaron 14.564 atenciones relacionadas con salud mental en Imbabura, entre ellas casos asociados con depresión y ansiedad.
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La evidencia científica muestra que el fenómeno no es reciente. Una investigación nacional publicada en Journal of Affective Disorders, que analizó datos del INEC, identificó 10.380 suicidios en Ecuador entre 2011 y 2020. La tasa nacional pasó de 8,15 suicidios por cada 100.000 habitantes en 2011 a 8,81 en 2020.
Otro estudio sobre la evolución del suicidio adolescente en Ecuador determinó que las muertes entre personas de 10 a 19 años pasaron de 165 casos en 1997 a 286 en 2016, mientras la tasa aumentó de 12,7 a 23,3 por cada 100.000 adolescentes.
Investigaciones realizadas en población adolescente ecuatoriana también han encontrado asociaciones entre la conducta suicida y factores como violencia doméstica, escolar y sexual, antecedentes familiares y problemas de salud mental. Los estudios señalan, a su vez, al apoyo familiar y social como factores que pueden contribuir a la protección.
Prevención y atención
La Organización Panamericana de la Salud plantea que la prevención requiere acciones coordinadas entre los sistemas de salud, educación, familias, comunidades y medios de comunicación. En Ecuador, el ECU 911 considera las tentativas de suicidio como emergencias Clave Roja, debido al riesgo para la vida.
Ante señales de riesgo o una emergencia, las autoridades recomiendan comunicarse inmediatamente con el 9-1-1, buscar atención profesional y procurar que la persona permanezca acompañada mientras recibe asistencia. El Día Mundial para la Prevención del Suicidio busca precisamente promover el diálogo, reducir el estigma y fortalecer las redes de apoyo frente a una problemática que continúa registrando casos en Ecuador e Imbabura.


