Mazar, Molino y Sopladora operan con restricciones por falta de agua en el complejo Paute

La crisis eléctrica en Ecuador no se concentra únicamente en el descenso del embalse de Mazar. Las centrales hidroeléctricas Molino y Sopladora también enfrentan restricciones en su generación debido a la reducción del recurso hídrico que afecta al complejo Paute Integral.

Las tres centrales cuentan con una capacidad instalada conjunta de 1.757 megavatios (MW). Sin embargo, de acuerdo con los registros de operación del lunes 19 de octubre de 2026, su generación promedio conjunta se ubicó alrededor de 330,2 MW, equivalente al 18,8 % de su capacidad instalada.

La situación responde a la forma en la que opera el complejo Paute Integral. El sistema funciona en cascada: el agua almacenada en Mazar puede ser utilizada posteriormente en el embalse de Amaluza, que abastece a la central Molino, y luego continúa hacia Sopladora.

Esto significa que una reducción sostenida del agua disponible puede afectar a las tres centrales de manera simultánea.

El experto energético Andrés Pogo explicó que una paralización de Mazar no significa necesariamente que Molino deje de recibir agua, debido a que existen mecanismos de descarga que permiten mantener el flujo aguas abajo. Sin embargo, si los caudales continúan disminuyendo, Molino deberá reducir su producción y esa reducción también repercutirá en Sopladora, que aprovecha principalmente el agua previamente utilizada por Molino.

Pogo señaló que no se trata de problemas aislados en cada central, sino de una restricción que afecta al conjunto del complejo hidroeléctrico.

El experto José Alberto Medina coincidió en que el estiaje mantiene bajo presión a todo el sistema debido a los bajos niveles de almacenamiento y a las restricciones operativas.

También indicó que la reducción de generación responde principalmente a la disponibilidad limitada de agua y no necesariamente a fallas mecánicas en las unidades.

Embalse de Amaluza también enfrenta presión

Uno de los puntos de atención se encuentra en el embalse de Amaluza, que abastece a la central Molino.
Durante octubre, su cota descendió por debajo de la referencia operativa de 1.975 metros sobre el nivel del mar, reduciendo el margen disponible para mantener la generación.

Medina señaló que los técnicos podrían estar administrando el nivel del embalse para disminuir el riesgo de que sedimentos, impurezas y otros materiales arrastrados por el agua lleguen hasta las turbinas.

Una de las posibilidades planteadas es mantener Amaluza en una cota baja mientras se controla el paso del agua hacia Molino, con el objetivo de reducir el arrastre de materiales que podrían afectar los equipos.

Pogo agregó que Amaluza enfrenta históricamente problemas por acumulación de sedimentos, una condición que requiere mayor control cuando disminuyen los niveles de agua.

La situación del complejo Paute Integral mantiene así bajo seguimiento a Mazar, Molino y Sopladora, debido a que las tres centrales dependen del mismo sistema hídrico. Si los caudales continúan disminuyendo, la capacidad de generación del conjunto podría mantenerse limitada mientras persista el estiaje.

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